"La constancia nunca fue una de mis virtudes" Angel Goku
Estoy seguro que había una frase mejor para reabrir esta ciénaga de ideas, sinsentidos y filosofía barata que algún día pareció importarme. No se me ocurría nada prefabricado que hiciera de mejor excusa, pero ahora que lo pienso, tal vez alguien, en algún lugar y momento de la historia reactivó su bitácora con palabras similares. La amenaza del copyright infringement me agarra de las pelotillas...
Busco en Google. Detesto estar en lo cierto. Aunque nadie usa las palabras exactas (no me tomé la molestia de ver más allá de la primera página de resultados), hay una tríada de enlaces de gente que dejó de escribir largo tiempo por viajes, relaciones tormentosas, falta de conectividad en la cueva en que vivían o enfermedades terminales. Neuronas, a trabajar...
"Decíamos ayer..."
Después de pasar unas vacaciones de cinco años en la cárcel por haber osado traducir El Cantar de los Cantares al castellano, Fray Luis de León, muy pedagógico él, empezó su clase con esa célebre frase. No está mal, oiga...
Busco en Google. Entre los blogueros inconstantes, es más popular que la cirugía estética entre los famosos.
"Bitácora del Capitán, fecha estelar 20090913"
Busco en Google. Esta no la usan para reabrir chiringuitos cerrados largo tiempo, sino como apertura de cada nuevo post.
"No se me ocurre nada qué escribir"
Busco en Google. Creánme, es más usada que el papel higiénico.
A falta de pan, pizza. Esto es lo que hay y no va a cambiar. Oficialmente queda reabierta esta dimensión de cuentos que sí son cuento, historias imposibles y teorías absurdas.
Lo clásico se mantiene. Entradas rocambolescas e introspectivas. Cortas o tipo editorial, según. Eso sí, nada de la onda: "Hoy iba por la calle y pisé caca. ¡Fue asquerosoooo!" (eso búsquenlo entre sus contactos del Facebook). Prefiero un: "Hoy iba por la calle y pisé caca. Y descubrí el significado de la vida." Sí, hay algunas cosas que mejorar, quiero un diseño minimalista y fuentes más grandes. Todo lo iré haciendo de a poco, como cuando le serruchas el piso a alguien que en ti confía.
El objetivo, como siempre, será el mismo: Derrotar al chico malo, rescatar a la damisela y salvar al mundo.
Lo siguiente ocurre entre las 16:00 del domingo 13 de septiembre del 2009 y... bueno, el final de temporada de este blog. Que esperemos, tarde mucho en llegar. Leer más...
Publicado por Angel Goku el 2009-09-13 a las 16:00.
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Intolerancia y Fanatismo
Cuando uno acude a una función de cine de autor, generalmente espera dos cosas: que la película transmita un mensaje e induzca a la reflexión, y que el resto de cinéfilos con quienes se comparte sala sean gente con tres dedos de frente y un criterio decente. Hace unos días pude ver el documental Jesus Camp, y me di cuenta que estaba en lo cierto respecto a lo primero. Sólo a lo primero.
Para los que no se han visto el documental, puedo resumir que se trata de un campamento de verano evangélico donde les enseñan a los niños y adolescentes a potenciar sus creencias (de modo tal que uno podría sorprenderse... demasiado) con miras a salvar la Yunai para Cristo e impedir que se siga yendo al recarajo. Obviamente me dejo mucho en el tintero, pues el documental va más allá: señala hechos y actitudes de quienes profesan esa religión, y cómo influye en sus vidas.
Como aspecto positivo, se puede decir que el documental es bastante imparcial: no sólo muestra lo que hacen los miembros de aquel movimiento evangélico, sino que expone sus argumentos, además de confrontarlos con las ideas de un presentador de radio, que está en contra de exponer a los niños a una enseñanza con tintes fundamentalistas.
Pero el motivo del post de hoy no es precisamente hacerme el banana y dedicarme a comentar cine de calidad. Si desean más información, pueden bajarse el documental con cualquier programa P2P, o buscar reseñas en sitios especializados con más neuronas y seriedad, bañados con anuncios AdWords y adornados con vídeos del youtube. Lo mío es más aterrizado, para el internauta de a pie (?).
El problema de las religiones no es que haya demasiadas, ni siquiera que todas clamen poseer la verdad. Vamos, que tendrían que aguantárselas: es una consecuencia del libre albedrío. El gran problema lo constituyen el fanatismo y la intolerancia. Que las personas se cierren diciendo que aman a Dios, y no amen a los que tienen al frente, y menos al lado. Y que en su encierro, crean que es un subnormal pecador digno de lástima (o incluso odio) todo aquel que no piense como ellos, ni siga a sus mismos líderes.
En realidad, este es un problema no sólo de las religiones, sino de todo sistema de creencias. Pero hoy no iremos tan lejos. Concentrémonos en las religiones. O mejor dicho, en los defectos de quienes practican las religiones.
Quienes caen en el fanatismo o en la intolerancia tiran al desagüe todo lo bueno que podrían hacer bajo los parámetros de su religión. Pero no es culpa de ellos, no. Fue sólo mala suerte que salieran mal despachados de sentido común, el menos común de los sentidos. La vida es una gran ironía.
¿Por qué escribo todo esto? Simple. Muchos pueden (o podemos, que me incluyo) ir a ver un documental como Jesus Camp para entender cuál es lógica de estas iglesias. Es cierto que hay muchas cosas sobre las que no puedo estar de acuerdo (y ciertamente, no lo estoy, como darle martillazos a una taza, decir que no hay calentamiento global, tirarse al suelo con convulsiones o adorar y bendecir a George W. Bush). Yo lo puedo calificar como fanatismo, y decir que exageran, que no hace falta llegar a esos extremos, pero eso no me da derecho a reírme de las creencias de otros.
Porque eso es lo que hizo, en varios pasajes de la película, el 90% de los asistentes a aquella función.
Si alguien me dice que el mundo se hizo en 7 días y tiene 6000 años de antigüedad, puedo decir que no es cierto, y me valdré de la lógica y las evidencias científicas para demostrarlo. Si mi interlocutor se pone terco, seguiré en desacuerdo, pero debo respetar su criterio. Soy intolerante y tengo muchos prejuicios, pero no de éstos.
Por eso resulta tan chocante oír a un público ignorante reírse de un niño dando sermones, o negando el Big Bang por motivos religiosos, o de una niña con la cara cual tomate echando lagrimones y diciendo "No más (maldad y pecado)". Se puede mirar con extrañeza, se puede tener un escalofrío. Se puede arquear una ceja, hasta menear la cabeza, pero como decía el Chanfle, es 'antideportivo' burlarse.
Si hubo en aquella sala algún evángelico pentecostal o afín a las prácticas de quienes se muestran en el documental, nunca lo podré saber. Pero me atrevo a suponer que no habrá pasado un buen rato al ver sus creencias ser motivo de escarnio. Quizás se retiró a media función, quizás aguantó en silencio. O quizás también sacó a relucir su parte intolerante y nos condenó a todos a la paila; no lo sé.
Aquella noche hacían mayoría los cortos de miras: quienes que se jactan, pública o secretamente de tener la razón y no respetan las creencias de otros, esperando la ocasión propicia para dirigir contra todo lo que no comparten la burla, la sorna. De estos hay que huir como si fueran programas de farándula criolla.
Porque en el fondo, son intolerantes.
Mi evaluación final: se supone que al menos a este tipo de proyecciones va gente con una mentalidad más abierta. Tal parece que no es así. O quizás el error fue mío: prejuzgar que la audiencia la tenía.
El documental, muy bueno. Las directoras lograron lo que querían: mostrar una realidad. Señoras, ganaron.
Publicado por Angel Goku el 2007-06-05 a las 21:34.
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Yo era rico, y nunca me enteré
Pa que luego no digan que no escribo nada, aquí va un post chiquitito como el mamut de la canción:
Estaba haciendo máximo uso del tiempo muerto en el trabajo, rascándome la perilla, filosofando sobre por qué los gallos no tienen manos y viendo las noticias del Google hasta que me encontré con este artículo. Según el mismo, los que tenemos cuenta en Gmail somos más ricos ($$) y más jovenes que los que usan Yahoo! y 'Hotmial'. Por un momento pensé que la razón por la que siempre llego al fin de mes a rastras financieras es porque toda la plata que se me 'evapora' va a parar a alguna cuenta secreta suiza, todo por ser usuario del Gmail. Y yo sin enterarme hasta ahora. Durante los segundos que tardó la página en cargar ya estaba haciendo planes para renunciar, llenar mi maleta de calzoncillos y calcetines y salir a conocer el mundo.
Entonces la noticia apareció completa y leí que sólo el 18% de los usuarios de Gmail ganan anualmente entre 100 y 150 mil cucas. Y yo, ni de lejos. Parece que los calcetines seguirán largo tiempo en el cajón.
Por eso digo que las noticias deberían venir con un 'spoiler warning'.Leer más...
Publicado por Angel Goku el 2007-05-17 a las 09:53.
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Píxeles muertos
No pertenezco al grupo de personas que necesitan o llevan anteojos, y me alegro de ello. ¿La razón? Una vez se me ocurrió pensar que los anteojos son un instrumento para controlar cerebros patentado por ET, quien un día presionará Enter en su PC-Windows y provocará que la mitad del mundo miope mate a la otra mitad que todavía ve bien.
Vanguardista, ¿no?
Sin embargo, hace poco me sometí a un examen visual. En realidad no lo consideraba algo necesario, pero tres factores me convencieron a hacerlo:
Era gratis,
No dolía (o eso decía Dee Dee)
Y, era gratis.
Además, me suele ocurrir que luego de extenuantes jornadas de prisión, o luego de un esfuerzo físico tremendo (como cargar las fundas del supermercado o cambiar el botellón de agua en la oficina) aparecen de la nada pequeños hilillos blancos en mi visión periférica. Como residuo suelen quedar pequeños puntos multicolores que desaparecen en tres parpadeos. Son lo que suelo llamar mis Píxeles Muertos(tm), pues durante esos segundos no veo nada en las áreas que ocupan los puntitos.
De modo que junto a Nami, decidí averiguar cuánto me faltaba para quedarme ciego, y de paso resolver el enigma de los Píxeles Muertos(tm). El trato era que ella me acompañaba por si durante el examen me ponían un chute de anestésico y se divertían extirpándome los riñones para venderlos en el mercado negro de órganos. Quedamos en que si eso ocurría, ella tomaría fotos, lo publicaría en su blog y luego avisaría a la Interpol. En ese orden, faltaba más.
–Mientras no te olvides de avisar a los canas, está bien –le dije.
Sin embargo, cuando llegamos y la doctora dijo: "Desvístase", supe que algo andaba mal. Por fortuna pude dejarme los calcetines, el piso estaba de un frío que ni veas...
La doctora me preguntó la razón por la que acudía al examen. Yo me despedía mentalmente de mis riñones.
–Ostras, es gratis.
–No me diga.
–¿Puedo irme ya?
–Pero si no hemos empezado...
–Pero si yo veo muy bien...
–Ajá. Quienes dicen eso son los que menos ven.
Nami se partía de risa. Yo sólo pensaba: "¿Ah, sí? Ahora verás, doctorcilla..."
Me llevaron ante un sillón ubicado frente a una computadora con algo parecido a una webcam para tomar imágenes de la retina. Yo me sentía como en las pelis en las que te hacen un scan y tienes acceso a un lugar donde guardan armas nucleares o naves estrelladas de ET. La doctora metía mano a su computadora, muy seria. Yo también trataba de parecer serio, pero me costaba aguantar la risa viendo a Nami hacíéndome caras a través del cristal.
–Si no se comporta, le cobro la consulta –me dijo.
Enseguida me puso otra máquina (no sé de dónde carajos sacaba tantas) que parecía casco de VR. Me indicó que pegara los ojos a los lentes y le dijera qué veía. Aquellas palabras me hicieron sentir dentro de una tienda gitana, y que Madam La Zonza me mostraría mi futuro con la maquinita esa. Que en una óptica cualquiera te pasen el trailer de lo qué será tu vida no tiene precio, así que el riesgo valía la pena. Sin embargo todas aquellas teorías se disiparon una vez enfoqué la vista.
A través de los lentes se veía, como pegada al fondo de aquella máquina, una imagen difusa de una casita amarilla que enseguida me se me antojó a la del abuelo de Heidi. La doctora iba regulando las lentes hasta que yo le dijera que podía ver claramente. Cuando terminó, la imagen era tan real que en un momento llegué a pensar que en la ventana de aquella casa vería al abuelito fumando porro, a Heidi saltando cual pulga y al perro haciéndome la yuca. Todo a 30 frames por segundo.
Luego me puso otra máquina con un montón de lentes intercambiables, idéntica a la de aquel episodio de Eerie, Indiana, donde la oculista y villana de turno le hace un lavado cerebral a Simon. La idea era leer con todos y cada uno de los lentes la clásica placa de las letras.
Sólo trabajo, no diversión... Serán de Angel Goku la satisfacción...
Pero me sobrepuse al control mental y leí todas las filas, sin mayores inconvenientes. La doctora mostraba perplejidad. Repitió el experimento una y otra vez, con idénticos resultados. En un momento sentí un pinchazo en el costado que atribuí a la incómoda silla. Luego me hizo leer la placa sin ningún lente. Goliza total.
–Pues sí, tiene usted una excelente visión, no necesita anteojos. Eso sí, coma zanahorias y regrese el año que viene –admitió derrotada.
Nami hacía la danza de la victoria. Yo sostenía las orejas cortadas de la doctora y saludaba a la multitud.
Así vencí a La Oculista Traficante Lavasesos, una difícil rival que intentó hacerme reset del cerebro y extraerme las córneas en el proceso. Y que dudaba de mi buena visión, oiga. Fue una batalla difícil, lo reconozco, pero terminó bien. Y no me costó un céntimo. Lo que no me explico es el origen de la cicatriz que ahora tengo en el costado izquierdo, y que no recuerdo de antes.
Ah, y lo malo fue que nunca pregunté sobre los píxeles muertos. ¿Será que me pasa sólo a mí? Leer más...
Publicado por Angel Goku el 2007-04-28 a las 13:41.
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El regreso de un mal hábito
Escribir nunca fue lo mío. La razón es simple, con mis manos nunca pude alcanzar la velocidad de mis pensamientos. Los procesadores de textos, oiga. Sí, sí, pero mi mecanografía siempre fue pésima. Por todo esto prefería hablar, porque de alguna manera encontraba a la palabra hablada más fuerte que la escrita. Y así me expresaba mejor en los momentos de melancolía, aunque fuera con palabras que nadie escuchaba sino yo mismo.
Limpiar la mugre tampoco fue lo mío jamás. No se han realizado pruebas, pero recientes teorías científicas apuntan a que soy alérgico al polvo. Prueba de ello es que termino con estornudos que se escuchan hasta en Camboya cuando tengo que asear la habitación. Sobretodo si Nami va de visita; podría horrorizarse al ver mi estercolero alfombrado con restos de porro y envolturas de caramelos. No sea que me mande a la porra y se consiga a alguien más limpio.
Es por estos motivos que es tan poco frecuente encontrar continuidad entre post y post en LDZ. Puedo alegar como excusas los bloqueos de internet, la falta de tiempo... Pero hoy hago un enésimo intento por rescatar este sitio, sacar la basura y volver a escribir, y debo reconocer que se siente bien hacerlo de vez en cuando. Gracias a los que esperaron, y a los que seguirán leyendo.
Incorregible, sí. Porque las malas costumbres siempre vuelven.Leer más...
Publicado por Angel Goku el 2007-04-25 a las 20:06.
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